TRANSLATOR

Select language


"La Sonrisa de Mona Lisa"

(Mike Newell, 2003)

 

ANÁLISIS METAFÍSICO

 

    Sería injusto y equivocado pensar que sólo hubo un maestro hace un tiempo o que sólo hay uno auténtico ahora. ¿Qué clase de Creador abandonaría a sus hijos en algún tiempo? Por eso, constante-mente se nos envían encarnaciones de Él; unas enormes, otras pequeñas, unas impresionantes y llamativas, otras hu-mildes y desapercibidas. Esta interesan-te película, al igual que lo hicieran “El Club de los Emperadores” y “El Club de los Poetas Muertos”, viene a mostrarnos nuevamente la vida de uno de esos maestros, la Srta. Catherine Wattson, que lejos de seguir metas materiales y egoístas, han tomado la decisión de llevar a cabo la importantísima y no menos difícil labor de arrojar un poco de luz sobre las sombras que la propia humanidad ha entretejido con el uso indebido de la Energía Divina. Las tres películas hablan del destino de la persona. Si “El Club de los Emperadores” ponía este destino en manos del carácter («El carácter de un hombre es su destino», decía el protagonista), “La Sonrisa de Monalisa” aporta también el papel de la “elección” en la construcción del destino.

 

BANDA SONORA: (Pulsar play)

   Mona Lisa Smile

   Bike Ride

   Rachel Portman


 

   Es una película verdaderamente interesante, en especial para las mujeres, porque trata de liberar de los convencionalismos, tópicos y tradiciones sin sentido. Nuevamente se trata de un film en el que la educación se emplea no sólo como un mecanismo de transferencia de conocimientos sino también, y con mayor importancia, como un medio de elevar moral y espiritualmente al educando.

 

   CATHERINE, la protagonista que representa al instructor espiritual, no sólo da esta ins-trucción al expresarla e invitar a sus alumnas a pensar por sí mismas, sino que su propio comportamiento es ejemplo de lo que trata de enseñar. En este sentido me ha gustado que su carácter liberal no fue-se expresado con una persona-lidad demasiado excéntrica o extraña. Todo lo contrario, es una persona sencilla, tranquila y alegre; lo cual puede ser más convincente, porque denota que se trata de una actitud madu-rada, producto de un convencimiento consciente, voluntario y real.  

 

   En esta película vemos que los instructores no son seres suprahumanos e inalcanzables a los que no podemos acceder y menos imitar, sino que son seres que habitan entre nosotros y son iguales a nosotros, pues la energía que los anima e impulsa, sin ningún tipo de dudas, es la misma que palpita en el corazón de cada ser humano. Son personas que también luchan contra sus propias adversidades, que se encuentran con obstáculos como los que a nosotros se nos atraviesan. Sin embargo, la diferencia que de ellos nos separa, es el Conocimiento de la Vida, Sus Leyes y Su Finalidad, pero sobre todo su gran Determinación para aplicarlo sin dejarse influenciar por dogma y creencias erradas.  

 

 

   El colegio al que la señorita Wattson se dirige para desarrollar su labor, simboliza a la masa de la humanidad en general, cerrados y sujetos a una serie de conceptos y principios de convivencia, con sus normas de conducta, ética, moral y social que rechazan y desprecian todo lo que de ella difiera. Curiosa-mente las componentes de este colegio y su entorno se desenvuelven en un absoluto machismo inducido por las propias mujeres, cosa que nos lleva a reflexionar y ver que somos nosotros mismos los que nos ponemos nuestras propias limi-taciones, creando con ellas, nuestra propia “jaula”, en la que permanecemos, sin encontrar la salida, hasta que llega el instructor para mostrárnosla. Esto es, claro está, siempre que tengamos la dicha de aceptarlo como tal, pues sino, nos veríamos obligados a seguir caminando a ciegas por el sendero oscuro de nuestra propia ignorancia, procurándonos con esto sólo un mayor sufrimiento. 

 

   El tema central que guía la película es el papel que desem-peñamos en nuestras vidas. Queda claro en ella que para descubrir dicho papel es necesario no dejarse guiar ni por los convencionalismos, ni por las tradiciones, ni por lo que los demás esperan de ti, ni por la imagen que quieres dar. Esta “guía” tiene un final seguro: sufrimiento. En cambio, ello no implica que precisamente tu puesto en la vida coincida con alguna de estas cosas. No hay problema siempre y cuando la elección sea basada en tu propio pensamiento, bajo tu propio discernimiento y sentido común. A veces las tendencias feministas pueden extremarse tanto que se vuelven fanáticas y absolutistas. Cada quien debe descubrir, como dice Emmet Fox, cuál es el sentido de su propia vida, a la luz de su propio Ser Divino Interno. Según esta guía, tu lugar es el mejor para ti, y el de otro, aunque sea fantástico, no es el tuyo. Es decir, no hay un camino (humano) que sea correcto para todos. El único camino es la Verdad, más allá de cualquier tradición y de la imagen.

 

 

   El colegio también puede simbolizar la conciencia individual, compuesta por una suma de pensamientos y sentimientos im-puestos y auto-aceptados, que están simbolizados por las propias estudiantes, que simbolizarían nuestra naturaleza inferior: egoísmo, crítica, envidia, ira, vanidad, lujuria, etc. Vemos en el film que cuando la señorita Wattson llega al colegio, al igual que lo hacen las ideas nuevas a nuestra mente, lo primero que se le ofrece es rechazo; causado sin duda por el orgullo personal, que no es más que ignorancia  y miedo al cambio.

 

   Poco a poco la profesora va logrando influenciar a las muchachas haciendo que comiencen a pensar por ellas mismas y no a través de la mente de otros. Cuando les dice: «¿quién determina lo que es arte?», nos enseña que no tenemos que aceptar todo lo que otros digan porque sí, ya que nosotros tenemos la capacidad (libre albedrío), para determinar qué debemos pensar y sentir, pues esto va a formar nuestra concien-cia y por lo tanto nuestro mundo.

 

 

   Como se explica en la película, a menudo se confunde la buena educación con la represión. Esa es la Sonrisa de Monalisa, mantener las apariencias externamente, aunque internamente tu pensamiento y sentimiento te pidan cambiar y hacer lo correcto, aun a costa de tu imagen, tus miedos o tus inse-guridades. Como también se expresa, las etiquetas te ahorran el esfuerzo de pensar y escoger por ti mismo, y este es preci-samente el atractivo que posee eso de amoldarse (léase limitarse), y dejar de ser quien sabes que eres.

 

 

   La profesora aumenta sus esfuerzos con la chica que pretendía seguir la carrera de abogado, y curiosamente abogado es aquel licenciado en Derecho e inscrito en un colegio profesional, que se dedica a defender en juicio los derechos de las personas; también intercesor o mediador. Metafísicamente sería aquel “licenciado” en las Leyes Espirituales e “inscrito” a la Gran Hermandad Blanca, que defiende los Derechos Divinos de todos los seres humanos; también vendría siendo un mediador o intercesor entre un reino y otro. Por lo tanto, un futuro instructor.

 

   La señorita Catherine expone y defiende a las chicas la compatibilidad entre la vida de matrimonio y la profesión de abogado, etc. Esto es centrar la vida espiritual y la material, pues ambas han de complementarse en armonía y equilibrio para lograr la maestría sobre la energía; motivo por el cual todo ser encarna en este planeta.

 

   Nos encontramos también con una maravillosa escena exponente de lo que es la Misericordia y la Compasión cuando una de las chicas es atacada fuertemente por Be-tty, una de las estudiantes más problemáticas, que le lanza todo tipo de improperios. La chica compasiva decide, en vez de defenderse con lo mismo y decirle incluso que su recién adquirido marido le engañaba; simplemente responderle con un fuerte abrazo, que hace que Betty se dé cuenta de lo erróneo de su conducta. Calmándose, posteriormente se convirtió en una de sus mejores amigas.

 

   Finalmente la señorita Wattson, lejos de dejarse apresar por las rejas de incomprensión y la imposición de la sociedad, toma la decisión de irse a otro lugar, dejando plantadas tras de sí las semillas que en un futuro no muy lejano habrían de germinar, convirtiéndose en flores que también embellecerán nuestro mundo.

   Para terminar, Catherine No solamente trabajaba por posibilitar el cambio de mentalidad en las chicas, sino que ella misma también recibió una enseñanza que la liberó de la porción de fanatismo que su propia postura pudiese mantener, cuando comprende que la chica que había elegido casarse lo hacía verdaderamente de forma voluntaria y consciente; a diferencia de la otra que terminó divorciada. No hay un solo camino correcto.

 

(Comentado por Juan Álamo y Fela Galván)