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"Charlie y

la Fábrica de Chocolate"

(Tim Burton, 2005)

 

SENTIDO GENERAL

   

   Esta historia de Roald Dahl, autor del libro en el que se basa la película, tiene esa magia especial de los cuentos que contienen gran sabiduría y que están contados de tal forma que consigue transportar al lector a una atmósfera muy especial, como si expandieran la conciencia de “lo que podría ser”.    

   Esta es la historia de un estudiante espiritual que ya está preparado para alcanzar la Conciencia Crística. Él ya lleva tiempo soñando con ello y de hecho su carácter y cualidades le van a colocar en el lugar oportuno, a pesar de las apariencias contrarias. Se mantendrá firme en su sueño y atento a los consejos de quienes pueden ayudarle. Pero será probado con cada uno de sus vehículos, éstos su­fri­rán las consecuencias de no escuchar la guía superior, al Cristo Interno, hasta que ya no sean un obs­táculo para el iniciado que finalmente conseguirá subirse en el ascensor de cristal, es decir, ele­var­se en vibración, en conciencia, y obtener el premio de ser el dueño de su propia Conciencia Crística.

 

BANDA SONORA: (Pulsar play)  

  Charlie y la Fábrica de Chocolate

  Suite

  Danny Elfman


SIGNIFICADO DE LOS PERSONAJES 

 

                Personaje:

    Significado:

         
   CHARLI  Iniciado Espiritual  
   LOS BUCKET  Conciencia anterior  
   ABUELO JOE  Instructor Espiritual  
   WILLY WONKA  Cristo Interno  
   LA FÁBRICA  La Vida - el Corazón  
   OMMPA-LOOMPAS  Fuerzas elementales  
   AUGUSTUS  Cuerpo físico  
   VERUCA  Cuerpo emocional  
   VIOLET  Cuerpo etérico  
   MIKE  Cuerpo mental inferior    
   PADRE de WILLY WONKA   Presencia Yo Soy  
   BILLETE DORADO  Oportunidad de inciación     
       

 

CHARLIE: Es el protagonista de esta historia y representa al iniciado espiri­tual. Posee muchas cualidades que lo delatan como tal. Es amable, opti­mis­ta, bondadoso, perseverante y generoso, entre otras cua­lidades, y to­do a pesar de no vivir en condiciones favorables. Vive con su familia en una casa destar­talada, que simboliza su conciencia, la que ha fabri­ca­do a lo largo de muchas encarna­ciones de errores y aprendi-zajes. Aunque presente este aspecto, Charlie ya posee las condiciones favora­bles para que se produzcan los cambios, y de hecho él está formando su nuevo “equivalente mental” (o arquetipo) representado en la pequeña fábrica que él construye con los tapones defec­tuo­sos que le trae su padre, y que es una réplica de la Fábrica de Chocolate de Willy Wonka. Él trans­forma defectos en una visión de lo que desea alcanzar, es por tanto una actividad de transmu­ta­ción. Además suele quedarse dormido imaginando y soñando con lo que habrá dentro de la fábrica. Él así está invocando y soste­niendo la oportunidad que se le va a presentar. Por eso, y a pesar de que las circunstancias pare­cieran indicar que no había oportunidad para Charlie de encontrar el billete de en­trada a la Fábrica, sí que lo obtuvo, nada podía impedirlo. De hecho, el narrador explica al comien­zo que Charlie era el niño más afortunado del mundo, pero él aún no lo sabía. Cada ser humano está en la misma posición, es el niño más afortunado porque tiene todos los tesoros en su Presencia Yo Soy, pero tiene que saberlo para poder acceder a ellos, tal y como va a pasar con Charlie.

   Charlie duerme en la buhardilla, en la parte más alta de la casa, porque simboliza el aspecto más elevado de la conciencia del individuo, mientras que los padres y abuelos, duermen en la parte baja, indicando así el estado de conciencia que simbolizan. La casa está inclinada hacia la derecha, hacia la fábrica. Además Charlie todas las noches se duerme mirando a la fábrica, soñando con lo que habrá dentro, algo así como cuando al acostarnos nos dor­mi­mos pensando y deseando visitar el Retiro del Maestro.

 

 

LOS BUCKET: Es la familia de Charlie, sus padres y sus abuelos maternos y paternos. Ellos representan la conciencia anterior del niño. Viven todos juntos en la misma casa, es decir, en la conciencia actual de Charlie se sintetizan todas sus tendencias, experiencias e historias pasadas (por eso es más de una generación). Todas tienen algo que decir cada vez que Charlie debe tomar una decisión, porque así pasa con nosotros, todas las voces de nuestro subconsciente provienen del pasado y todas intervie­nen en nuestros procesos conscientes, aunque no nos demos cuenta; algunas nos obstaculizarán y otras nos impulsarán, por eso algunos de los abuelos le envían mensajes positivos y optimistas (como cuando una de sus abuelas le dice que no hay nada imposible), mien­tras que otros hacen lo contrario, hablan de tristeza, calamidad y de imposibles. Los abuelos siempre están acostados en la cama, es decir, petrificados, sin cambios, sin avance. Claro, hasta que Charlie los “rescata”.

 

ABUELO JOE: es el que le habla de la fábrica porque una vez trabajó en ella. Es el instructor espiritual, y le acompañará en su aventura, al tiempo que la vivirá él también. Esto refleja que la verdad siempre la hemos conocido, de una forma u otra, quizás en forma de cuentos o mitos; pero lo cierto es que las enseñanzas espirituales siempre han sido transmitidas como guía para “aquel que tenga oídos”.

 

 

LA FÁBRICA DE CHOCOLATE: La Vida es una gran fábrica con un producto básico, la Energía. Ésta está muy bien representada por el chocolate (alimento por cierto muy energético), así que la Fá­brica de Chocolate es la Vida, donde trabajan los OMMPA-LOOMPAS, quienes son los peque­ños ayudantes de Willy Wonka, y que podrían ser con­tem­pla­dos como los elementales y las fuerzas de la naturaleza que hacen que todo funcione co­rrec­tamente. En esta fábrica todo está hecho de chocolate e incluso  

hay un río de este elemento, símbolo de las fuerzas vitales que fluyen constan­te­mente vitali­zán­­dolo todo. Willy Wonka insiste mucho en la cascada en la que mezcla el chocolate. La cas­ca­da son impulsos Divinos que ponen en movimiento la vida, las fuerzas divinas que fluyen desde los mundos superiores como “cargas eléctricas” que vitalizan todo. Por eso, en el ser humano, la Fábrica de Chocolate es el Corazón, con sus pasadizos y recovecos a través de los cuales fluye la vida, garantizando el funcionamiento de todo.

   En otro nivel, la Fábrica de Chocolate es el Cuerpo Causal (Mental Superior) de Charlie, donde habita Willy Wonka, el Cristo Interno. De allí provienen las energías y los sueños de Charlie porque él está destinado a ser el dueño de la Fábrica, es decir, alcanzar la Conciencia Crística. El ascensor de cristal representa un vehículo superior de conciencia.

   En la Fábrica cada uno de los niños será probado, dejando en evidencia aquellas flaquezas que le impedirán continuar la visita, salvo en el caso de Charlie, que con su comportamiento va siendo me­re­cedor de ir superando etapas.

 

WILLY WONKA: Es el dueño de la Fábrica de Chocolate. Representa al Cristo Interno. Es un gran inventor, como el Cristo Interno que sostiene el Plan Divino, las Grandes Ideas que el iniciado debe manifestar. Dicen que para él no hay im­po­sibles. De muchos de sus inventos dicen “¡Es imposible! ¡Pero él lo hizo!”. Es el “Niño de las Maravillas”, el que puede realizar todo aquello que imagines.

   Ha lanzado una convocatoria con cinco invitaciones doradas (todo muy Crístico). Las mismas da la oportunidad de acceder a la Fábrica y a un gran­dioso y sorpren-dente regalo final. Esto le delata como administrador del karma.

   Willy Wonka es el que guía a los niños a través de la Fábrica, y también el que en cada ocasión les advierte sobre las tentaciones y peligros en los que pueden caer, y de hecho caen, como el Cristo Inter­no que a menudo actúa como la voz de la conciencia indicando lo que es y no es correcto, aun­que por supuesto es el individuo el que decide escuchar y atender o no las advertencias. Es gracioso observar que Willy ya sabía quién iba a caer en cada ocasión; el Cristo conoce cuál es la debilidad de cada cuerpo y por eso en cada ocasión hacía la advertencia adecuada. También los ommpa-loompas parecen estar avisados de lo que va a ocurrir, porque sus canciones cuentan exacta-mente en qué fa­lla­ron cada uno de los niños.

 

AUGUSTUS: Es el primer niño que encuentra el billete dorado. Es muy gordo y su familia también. Encuentra el billete porque “si come tantas chocolatinas debía encontrarlo”; incluso se come un trozo del ticket. Representa el cuerpo físico, y como no está controlado y guiado por la Voluntad Divina está pesado, len­to, torpe y dominado por los placeres sensoriales, en este caso por la gula. Por lo tanto representa también el descontrol físico en todos los aspectos, el abuso de prácticas y de sustancias que lo embotan y enlentecen.

 

VERUCAEs la siguiente que encuentra el billete dorado. Es una malcriada, caprichosa y exigente niña, acostumbrada a que su padre le otorgue todos sus deseos, sin medida y sin disciplina. Ella representa el cuerpo emocional del individuo cuando no está guiado por la Voluntad Divina. Consi-guió el billete porque su padre compró muchas chocolatinas e hizo que los empleados de su fábrica se dedicaran a buscarlo. Todo esto supone un claro derroche de energía, muy característico de este vehículo cuando desea obtener algo, y también de lo exigente y tiránico que puede ser este cuerpo cuando no se le disciplina adecuadaemente. Por eso representa también el deseo egoísta, el egocentrismo y la vani­dad.

 

VIOLET: Tercera en obtener la oportunidad de entrar a la Fábrica. Es una Karateka, acostumbrada a ganar siempre, guarda muchos trofeos de los que está tan orgullosa ella como su madre. No para de repetir que es una ganadora. Además le gusta mascar chicle. Todo esto podría ser interpretado como un sím­bolo del vehículo etérico, especialmente en lo que respecta al subconsciente y la memoria. Ella se an­cla en los trofeos ganados, es decir, en los logros anteriores, pero no parece avanzar porque funda­men­ta sus esfuerzos en lo que reportan a su imagen y no al avance en sí mismo. Los trofeos simbo­lizan encumbrar momentos anteriores, además de egocentrismo. Además ser aficionada a mascar chicle, equivale a “mascullar el pasado”, a “repasar lo pasado”. 

 

MIKE: Es el cuarto niño que encuentra el billete. Se trata de un intelectual engan-chado a la tecnología. De hecho él sólo tuvo que calcular las probabilidades y escoger una sola chocolatina (que no se co­mió) para encontrar el billete. Representa el cuerpo mental, con su tendencia a la exactitud y a la in­vestigación, pero como también es descontrolado, es arrogante, insensible y frío. Que no se coma la cho­colatina equivale a la actitud mental de conocer pero no saber, o sea, no realizar, no convertir los conocimientos en Sabiduría. Por eso siempre está aburrido, porque aunque sepa cosas, no las vive, no las siente.

 

PADRE DE WILLY WONKA: simboliza la Presencia Yo Soy. No contempla la imperfección por eso se muestra tan exigente.

 

BILLETE DORADO: representa la oportunidad de la iniciación para el estudiante espiritual. Es dorado porque está relacionado con el Cristo Interno, es decir, con el desenvolvimiento de la Sabiduría Divina.


 

EPISODIOS DESTACADOS

 

- El paisaje con el que se inicia la película es gris y nevado, y la casa en la que viven los Bucket está destartalada. En comparación el interior de la Fábrica de Chocolate está lleno de colorido. Este es el contraste entre la conciencia humana y la Divina, entre el mundo inferior y el Superior.

 

- El narrador comienza diciendo que esta es la historia de un niño cualquiera, que además era tan pobre que apenas tenía para comer. También dice que sin embargo era el niño más afortunado del mundo aunque él no lo supiese. Esto nos indica que cualquiera puede acceder al Sendero Espiritual si pone los medios y condiciones para ello. No importa nuestra condición exterior, la verdad es que cada individuo es el “niño más afortunado” porque tiene a Dios por dentro y cuando se ponga a ello, puede realizarlo.

 

- La Fábrica está cerrada porque hace tiempo las gentes comenzaron a robar las ideas y también a pedir extravagancias. Representa la pérdida de la Conciencia Crística, provocada por el uso ina­de­cua­do de la energía divina. Pero ahora se ha dado una nueva oportunidad. Significa que el iniciado está preparado, aunque debe demostrarlo. El premio es fantástico, ser dueño de la Fábrica, es decir, suceder a Willy Wonka, o sea, adquirir la Conciencia Crística, la Tercera Iniciación.

 

- Cuando la Fábrica recomenzó su actividad, nadie iba allí a trabajar. Esto delata el trabajo de los Maes­tros que ofrecen oportunidades y se ocupan de muchas actividades de las que nosotros nos be­ne­­ficiamos sin siquiera darnos cuenta y antes de responder a Sus expectativas.

 

- Charlie sólo tiene una oportunidad, porque sólo tiene una chocolatina al año, en su cumpleaños. Este regalo anual recuerda lo que el Maestro Ascendido Koot Hoomi explica acerca de los regalos divinos que recibimos en cada cumpleaños. Su familia se la da con anticipación esperanzados, y Charlie, mostrando su generosidad la reparte en­tre todos, no desanimán-dose ni rebelándose a pesar de no encontrar allí el billete dorado. Este mo­mento es también de prueba, porque delata las verdaderas motivaciones de Charlie en la búsqueda del billete. Si se hubiese enfadado, entristecido o desilusionado, probablemente no se le habrían pre­sen­tado más oportunidades. Éstas son pocas y únicas, como una advertencia de que las oportu­ni­da­des espirituales deben ser aprovechadas cuando llegan, porque si no quizás no vuelvas a tener otra igual. En esta escena también se delata la conciencia de sus padres cuando le dicen que si no está el billete por lo menos tendría la chocolatina, comentario que indica resignación.

 

- Después de dos chocolatinas “fallidas” las aparentes probabilidades de que Charlie consiga el billete dorado son pocas (es po­bre, sólo tiene una chocolatina al año, se han distribuido por todo el pla­neta), pero el niño ha decretado co­rrec­tamente. Como comenté antes, construye la idea de entrar en la Fábrica, formando (pensa­mien­to-forma) una réplica de ella, además sueña con ella, y además lo decreta cuando se coloca frente a la fábrica y parece que emitiese un deseo, y momentos después encuentra un billete con el que com­pra la chocolatina ganadora. Lo importante de este momento frente a la Fábrica es que Charlie creía que ya no quedaban billetes (había uno falso), y sólo después de encontrar el dinero y comprar la cho­co­latina es que se entera, indicando así que mantuvo la con­fian­za a pesar de que “era imposible”. Toda una lección para nuestros decretos. 

 

- A Charlie se le presenta una “tentación” muy común para los aspirantes al Sendero, cuando le ofrecen comprarle el billete dorado. Es el momento de escoger entre los bienes humanos y los bienes divinos. La elección es algo difícil porque es pobre y su compasión le mueve a pensar que con el dine­ro podría aliviar el hambre de su familia, pero su abuelo, el mismo que le habló de la Fábrica, le acon­seja bien al decirle que hay un montón de dinero en el mundo pero de ese billete sólo hay cinco, y que sólo un bobo lo cambiaría por algo tan vulgar como el dinero. Somos muy “bobos” cuando pensamos que primero vamos a arreglar nuestro mundo para luego dedicarnos al Sendero. “Busca primero el Reino de Dios, y lo demás se te dará por añadidura.”

 

- Antes de ir a la fábrica Charlie debe lavarse, es decir, puri-ficarse.

 

- La puerta de entrada en pequeña, como la gruta de la Natividad en Belén, lo cual obliga a todos a inclinarse para entrar, doblegando así el orgullo. También es un mecanismo para que se escape la menor cantidad posible de energía.

 

 

- Lo primero que les conseja Willy Wonka dentro de la fábrica es que no pierdan la cabeza. Willy deja tranquilo que el karma actúe, y uno a uno los niños (salvo Charlie) van a ir cayendo:

 

- Augustus (el cuerpo físico), queda hechizado por la visión de tanto chocolate, y como conse­cuen­cia cae al río y queda atascado en el succionador. Un cuerpo físico impuro provoca que las ener­gías divinas queden atascadas y no puedan fluir. Los ommpa-loompas cantan la lección de esta prueba: "quedó atascado por avaricioso, glotón y perezoso." Charly, a pesar de tener hambre, no sale corriendo a comer. Willy le da a probar el chocolate sólo a él.

 

- Violet (el cuerpo etérico) tampoco hace caso de las advertencias del Cristo Interno, y como consecuencia se convierte en un gigantesco arándano hinchado. De tanto mascar el pasado, éste aumenta hasta inundarla. Como dice el Maestro Ascendido Saint Germain: "donde está tu pensamiento, en eso te conviertes".

 

- Veruca (el cuerpo emocional), se encapricha esta vez de las ardillas que “testan” la calidad de las nueces. Willy Wonka nuevamente advierte diciéndole lo que su padre debería: “Se tendrá que aguantar”; pero tampoco hace caso. Como consecuencia las ardillas “testan” su cabeza, que como es toda emoción y capricho, está hueca, porque no piensa ni razona, y las ardillas la dan por una nuez mala y la tiran a la basura. Los ommpa-loompas cantan los malolientes y raros amigos que encontrará en su descenso, significando que cuando nos dejamos dominar por los deseos y caprichos de la personalidad vamos en descenso y sufriremos conse-cuencias nega­tivas.

 

- Mike (el cuerpo mental), no quiere creer lo que le explica Willy Wonka de su nuevo invento porque le parece imposible. Lo que no comprueba por sí mismo no existe; así cree la mente. Sin embargo Charlie sí que cree a Willy. Mike tampoco escucha las advertencias y termina reducido. Los ommpas-loompas explican cantando que deberían enseñarle que no vea la tele sin parar, que mata su imaginación, anula la creatividad y no entenderá los cuentos de hadas. Todo esto es lo que ocurre cuando la mente no es entrenada adecuadamente y suavizada por un cuerpo emocional equilibrado. Mike queda reducido porque la mente intelec-tual sólo está falsamente inflada; sin realización del conocimiento adquirido, en realidad no hay nada.

 

- Por fin, cuando queda sólo Charlie y su abuelo, Willy Wonka les dice que hacía mucho tiempo que esperaba este momento y suben en un ascensor de cristal que va hacia arriba y fuera. El Cristo Interno lleva mucho tiempo esperando por el iniciado, mucho más de lo que éste es consciente, y una vez que está preparado le guía en su Ascensión y le otorga el “puesto” que durante tanto tiempo ha estado guardando para él, la Conciencia Crística. Ser el dueño de la Fábrica equivale a ser dueño de su vida. Ya no hay cuerpos inferiores como niños malcriados que dominen, sino que ahora es el Yo Divino el que gobierna.

 

- En el ascensor sobrevuela por toda la ciudad hasta llegar a su casa. Esto equivale a volver a observar su mundo pero desde una Conciencia Superior, la que acaba de alcanzar.

 

- Charlie pasa por una última prueba cuando Willy le dice que debe abandonarlo todo para irse con él. Charlie a pesar de que desea de corazón la Fábrica, dice que no, movido por la compasión hacia su familia. Es el iniciado que no quiere ganar la liberación sólo para sí, sino que quiere llevarse a otros para que también disfruten del Reino Divino.

 

- Al final viven todos en la misma casa, pero ahora está ubicada dentro de la Fábrica de Cho­co­late. Charlie aún sigue en el mundo porque le quedan etapas que superar, pero ahora ya está insta­la­do permanentemente en la Conciencia Superior. Y como prueba el narrador dice “Todo cambió para bien, y la vida nunca había sido tan dulce”, porque vivas donde vivas, si nos instalamos en la Conciencia Divina, disfru­ta­remos del Reino Divino allí donde estemos, como dice Saint Germain.

 

 

ENSEÑANZAS ESPIRITUALES

   La naturaleza humana debe ser entrenada y puesta bajo el control del Yo Superior; debe aban­donar su poder, sus caprichos, sus ideas, sus miedos, para alcanzar la verdadera felicidad, para ser dueño de sí mismo y obediente al Ser Divino Interno, y así convertirse en un canal de la Divinidad. 

 

(Comentado por Candelaria Sosa y Fela Galván)