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"El Rey León"

(Walt Disney Pictures, 1994)

 

SENTIDO GENERAL

 

Una historia sobre el logro de la Conciencia Superior: Toda la trama de esta película de Walt Disney está basada en el desenvolvimiento espiritual del hombre, aunque también la podríamos ver como el proceso de antropogénesis, en el que la Chispa Divina se desprende del Gran Sol Espiritual Central y decide bajar hasta el plano físico —el más bajo en vibración— para tomar autoconciencia y subir nuevamente al Sol Central, pero ya no como una Chispa sino como un Sol.

 

BANDA SONORA:

   Pulsa en las notas para ver y escuchar el video de la canción.

 

"El Ciclo de la Vida"

 

"Él vive en tí"

 

"Es la Noche del Amor"



 

SIGNIFICADO DE LOS PERSONAJES

 

                  Personaje                 Significado                    
   MUFASA  Presencia Yo Soy
   SIMBA 

 Personalidad

 Estudiante Espiritual

   SARABI

 Madurez

 Madre Divina Kósmica

   NALA

 Cristo Interno

   RAFIKI

 Instructor espiritual

   SCAR

 Egoísmo

 Guardián del umbral

   HIENAS

 Pensamientos negativos

 Fuerza siniestra

 

EL REY LEÓN (padre), MUFASA:

Representa la Presencia Yo Soy, la Mó-nada o Espíritu que es dueña de un vasto reino que abarca «todo lo que baña la Luz». En un principio nosotros vivíamos con esa Conciencia, pero tuvi-mos que evolucionar y aprender lo que es ser Rey por nosotros mismos y es cuando el Yo Soy, esa Conciencia Espi-ritual, muere aparentemente a los ojos externos, pero en realidad continúa viva y presente («siempre estaré contigo, al igual que las estrellas del cielo» —decía Mufasa a su hijo) hasta que «recordemos» que somos «reyes» como Mufasar y que lo llevamos por dentro.

 

EL REY LEÓN (hijo), SIMBA: Representa la personalidad, que cuando «joven» es engreída y vanidosa. Representa también, en mejor manera, al discípulo que empren-de su camino espiritual. Pasa por un desierto (al igual que Moisés, Jesús, Juan Salvador Gaviota, Aladdín, etc.) y que quiere olvidarse del mundo, pero su Cristo Interno le recuerda que es un Rey, que es Rey también de su mundo y que debe ejercer como tal. Moisés salió del desierto, Jesús también, Juan Salvador Gaviota igual, es así como también Simba sale del desierto y recordando lo que ES conquista su reino y derrota a lo negativo que estaba ocupando su lugar.

 

LA LEONA ADULTA, SARABI: Representa la madu-rez, el equilibrio y la Madre Divina Kósmica.

LA LEONA JOVEN, NALA: 

Representa el Cristo Interno, el cual, cuando la personalidad alcanza la madurez necesaria, puede impregnar al Cuerpo Mental Inferior de las ideas Divinas que provienen del Padre y así impeler a la personalidad para que alcance la Ascensión.

 

EL SIMIO SENSITIVO, RAFIKI: Es el instructor espiritual. El intermediario entre los planos superiores e infe-riores. El mono es uno de los animales más evolucionados de ese Tercer Reino (el Animal). Fíjense que se levanta en sus dos patas y casi es como un ser humano. Prácticamente el mono está entre dos reinos, el animal y el humano, por eso es el animal que más encaja como mediador entre Simba (el discípulo) y Mufasar (el Yo Soy). También, se deja entrever en la película que este mismo simio (Rafiki) había intermediario entre el padre de Mufasa y Mufasa. O sea, que la relación instructor-discípulo es parte del gran ciclo de la Vida que se repite «sin fin», como dice el tema central.

 

EL LEÓN MALVADO, SCAR: Representa la suma del egoísmo y los sentimientos inferiores, que a su vez comanda a los demás sentimientos de la misma clase. En un aspecto, es lo que se acostumbra llamar "el guardián del umbral". No se pude confiar en él porque es traicionero como todo en el reino psíquico.

 

LAS HIENAS: Representan los pensamientos nega-tivos (a nivel individual o interno) y la fuerza siniestra (a nivel general o externo).

 

EPISODIOS DESTACADOS Y

SIGNIFICADO ESPIRITUAL

 

 

   El imponente sol naranja del continente africano se levanta despertando al son de las bellas melodías a toda criatura viviente. Una explosión de luz y color se desborda de la pantalla inundando de sentimientos confortables que rememoran tiempos lejanos profundamente arropados en el devenir de las encarnaciones y registrados dentro de nuestro subconsciente como impulsos que nos hacen sentir mágicamente enlazados con ese «ciclo sin fin». Se trata del arrullo del Espíritu que calienta la tierra de la materia y la reanima diariamente en una especie de transfusión constante de vida. Es la Luz de la Mónada, la Presencia Yo Soy, que se adentra por medio del tricolor cordón en los planos inferiores insuflando fertilidad y haciendo a los cuerpos inferiores sagrados Templos del Altísimo.


Las Cinco Grandes Iniciaciones:
 A lo largo de la película se muestra entre líneas un intenso recorrido por las Cinco Iniciaciones Mayores, desde el nacimiento en una cueva hasta la resurrección y ascensión al trono de su reino.

 

 El Nacimiento: «El que no naciere de nuevo no puede ver el reino de Dios» (Juan 3:3). 

   Al comienzo vemos al león recién nacido que será el futuro heredero del reino de su padre (el "Yo Soy"), siendo aún inconsciente de lo que tiene entre sus manos y del vasto imperio que dirigirá algún día. Es atrevido e inmaduro, mas no sopesa demasiado el daño que puede causar con sus acciones indebidas. Sueña con ser un gran rey, pero olvida las responsabilidades para con su reino. El presagio de que será un gran monarca, y que está escrito en las estrellas, le acompaña desde el mismo momento de su naci-miento, cuando el mono Raffí (el equivalente disneysiano del San Juan bautista cristiano, del sabio Asita hinduísta y de tantos otros que anunciaron la proximidad y el inminente nacimiento de la Divinidad encarnada para redimir a la humanidad) lo eleva en el aire frente a un rayo de luz que desciende del cielo abriéndose paso por entre las nubes y envolviéndole. Todas las criaturas vivientes le adoran y se postran ante él. Esto sincretiza el momento de la adoración de los Reyes Magos y de los pastores en la vida del Cristo. Scar, moderno equivalente de Herodes, se encuentra celoso y teme perder la sucesión al trono; por ello conspira para matar al joven león, sin lograr su propósito. El bien nunca puede morir.

El peligro del mundo psíquico: El joven león, no haciendo caso de las advertencias de su padre y los demás miembros sabios de su "reino", se adentra, por recomen-dación del león malvado Scar, hasta la región donde habitan los peli-gros más grandes para el discípulo: el mundo psíquico o plano astral. El sentido común, representado en el loro Zazú, no es escuchado y pronto el joven príncipe se lamentará por ello.

 

   Todo es oscuridad y decrepitez allí. Las emociones se alteran y se abalanzan sobre el incauto discípulo que se adentra en sus dominios resucitando en su interior temores ya olvidados en el fondo del inconsciente.

 

   Las hienas, que aquí representan los sentimientos negativos, le asaltan burlándose sarcásticamente de él. Pronto interviene la Luz de la Presencia Yo Soy, en la forma del rey Mufasar, liberando al discípulo de la opresión de este reino de ilusión y muerte.


El Bautismo, la Transfiguración y la Crucifixión: Después de la huida al desierto, pues las hienas le perseguían —así como pasó con el iniciado Jesús cuando huyó a Egipto para escapar de Herodes—, se encuentra con una serie de personajes a los que se les podría denominar seudo-instructores, pues poseen una filosofía muy peculiar (Hakuna Matata) acerca de la vida.


El encuentro con Nala, la pequeña leona ya adulta, es el reencuentro con nuestro mundo espiritual, perdido y olvidado en la soledad del desierto. Nala representa nuestro Cristo Interno y por eso Simba se une a ella sim-bolizando la tercera inicia-ción (la Transfiguración), todo bajo el marco de la maravillosa melodía de La noche del amor.

 

   Luego, Rafiki en-cuentra a Simba en el campo y le dice que su padre no ha muerto, que sigue vivo dentro de él y lo lleva hasta el río (¿el Jordán?) y lo hace reflejarse en él.

   Entonces al mirar hacia dentro de sí mismo, la Presencia Yo Soy es revelada, los cielos se abren y se oye la Voz del Silencio que dice: 

 

 

   «Has olvidado quién eres, por lo tanto me has olvidado. Mira en tu interior; eres más de lo que eres ahora. Debes ocupar tu puesto en el ciclo de la vida. Recuerda quién eres; eres mi hijo, el único y verdadero rey».


   «Tú eres mi hijo amado, mi predilecto» (Lucas 3:22).

 

   Entonces ya la personalidad queda totalmente al servicio del Cristo inmanente (la Crucifixión) y emprende la labor de recon-quista de su reino.

 

La Resurrección y Ascensión:

Cuando Nala y los demás pre-guntan a Rafiki por Simba, éste les dice que ya no lo verán más allí sino en su reino, pues ha regresado. «¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado» (Lucas 24:6-7). 

 

   El reino se encuentra en un estado verdaderamente lamentable. No hay comida (provisión divina) y el miedo ha hecho presa de sus habitantes. Con una lucha contra las fuerzas siniestras que tenían sitiada la ciudad, vence al final Simba y sus amigos. Scar, tras intentar todo tipo de artimañas, muere devorado por las hienas, pues el mal se destruye a sí mismo. Simba asciende al trono y de nuevo la vida regresa al reino engalanando de verdes y azules toda la región. Todas las criaturas saludan y reverencian al nuevo rey. El ciclo de la vida se ha completado.

 

      (Extractado del libro:

"Los Cuentos de Hadas en el Cine", de Juan Carlos García)