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"Amor en juego"

(Peter y Bobby Farrelly, 2005)

SENTIDO GENERAL

 

   Una de las metáforas más empleadas para explicar qué es la vida, es la de compararla con un juego, en el cual participamos. Durante el juego nos implicamos hasta el punto de que todo asume una importancia tal que podemos incluso alegrarnos hasta el éxtasis, o por el contrario sufrir y llorar. Pero luego el juego acaba y supuestamente todo vuelve a asumir su verdadera proporción.

 

 

SIGNIFICADO DE LOS PERSONAJES

 

                    Personaje     Significado  
   BEN  Estudiante espiritual      
    LINDSEY  Cristo Interno
   PADRE DE BEN         Presencia Yo Soy
   BEISBOL  La Vida
     

 

EPISODIOS DESTACADOS

 

   En esta película la metáfora del juego como campo donde se desarrolla la vida, asume la for­ma del béisbol. BEN, el protagonista, cuando perdió a su padre (es decir la conciencia de su Presencia Yo Soy), fue adiestrado en este juego por su tío (sustituto del padre, o sea, el padre humano) hasta el punto en el que todo en su vida gira en torno al béisbol. Allí está su familia, allí coloca sus ilusiones, su amor, su alegría y también sus frustraciones y penas. Ben heredó dos abonos, lo que significa el puesto en la vida que “heredas”, es decir, que te corresponde según tu pasado; y todo lo relacionado con el béisbol representa su vida con todo lo que incluye: familia, amigos, etc.

 

   Pero un día aparece en su vida LINDSEY, una exitosa mujer que le “encandila”. Ella representa al Cristo Interno. Lindsey es muy inteligente y coincide con Ben en muchas cosas, como por ejemplo en el amor por las matemáticas. De hecho, ella le presenta la empresa en la que trabaja como la iglesia de los números. Además esta es una característica del Cristo Interno que matemática y científicamente administra nuestra energía con exactitud y justicia divina.

 

   Ben ocupa un buen “puesto en la vida” (la localización de los abonos en el estadio). Está cerca de donde ocurre todo, quizás indicando que se trata de alguien con cierto nivel de con­ciencia, un estudiante espiritual. De hecho se mueve en el ámbito de la enseñanza ya que es profesor. Incluso despierta envidia por su posición pero, sin embargo, Ben comparte “su posición” con otros, denotando amistad, inegoísmo y compasión. Otra cualidad interesante que posee es el sentido del humor.

 

   Ben y Lindsey se enamoran, o sea, hay un encuentro entre el estudiante espiritual y su naturaleza divina; y todo es maravilloso hasta que el juego, o sea la vida mundanalmente hablando, le reclama su atención a Ben. Comienzan entonces las pruebas. Éstas, en síntesis, tienen que ver con lo que priorizas en tu vida: las ilusiones temporales del mundo (béisbol) versus el Sendero Espiritual.

 

   Lindsey, como el Cristo, contempla en Ben todas sus buenas cualidades. Incluso en su afición con el béisbol ella ve su capacidad para sentir “devoción y un compromiso apasionado por algo”; en definitiva, entusiasmo.

   Ella también se incorpora a la vida de Ben (acude con él a los partidos), porque el Cristo Interno está en la vida del estudiante, pero su actitud es equilibrada y justa. Está allí con él pero sigue con su tarea profesional; algo así como lo que hace el Cristo que está cerca de la conciencia del estudiante pero sigue conectado a los Reinos Superiores. Él se acostumbra a tenerla allí, en su vida, y a veces deja de prestarle atención. Es como cuando vuelves a ponerle demasiada atención a los asuntos del mundo y el Cristo queda, nuevamente, abandonado. Lindsey recibe un pelotazo y Ben ni se da cuenta por un rato, pero a consecuencia de ello, ella decide dejar de ir a los partidos.

 

   Ben reacciona y ella le habla de dos “tíos”, el de verano y el de invierno, o sea, de la doble naturaleza humana y divina, inferior y superior. Ella le dice que ama a la Superior.

 

   Hay también una prueba cuando Lindsey le dice que va a París y se lo quiere llevar con ella. París, la Ciudad de la Luz, simboliza una elevación de conciencia, que Ben rechaza nue­vamente porque no quiere abandonar el juego del mundo y como consecuencia pierde la opor­tunidad y el fruto de ello, representado por el hijo que creían que iban a tener.

 

   Otra prueba: precisamente la primera vez que se pierde un partido para ir con Lindsey, su equipo gana. Él se frustra. Quiere las dos conciencias al mismo tiempo: disfrutar de todos los placeres humanos y divinos. Y a pesar de que, como él mismo afirma, “había pasado la mejor noche de su vida”, lo olvida todo frustrado por el “placer perdido”, y es que todavía está muy “ilusionado” por el mundo.

 

   Ello le lleva a perder la conexión con el Cristo, Pero Ben ya no es el mismo y comienza a darse cuenta de cuán ilusorio es su sufrimiento y aquello a lo que daba tanta importancia. Todo esto le lleva a un acto de sacrificio (vende los abonos) que se convierte en su salvación. Su sacrificio por amor al Cristo Lo invoca nuevamente a su vida consciente.

 

   Lo mejor de todo es que finalmente no tiene que dejar ni el mundo ni la vida, sino sola­mente aprender la lección del “Camino del medio”, el equilibrio, dándole a cada aspecto de la vida su justa importancia y priorizando su propio Sendero Espiritual.

 

(Comentado por Fela Galván)